El tiempo por Tutiempo.net
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Una entrevista, una anécdota y un cuento | Por Manuel Serna

* Aprendiendo a vivir después de los 60: de Norma Gutiérrez 

* Personas de 50 años, ¡Se dicen viejas!

* Libro dirigido a adultos y jóvenes

* Editorialista por 30 años

30 Marzo 2019
08 59

La entrevista:

“Mariana se vio en el espejo y dijo, ésta ya es la misma, tiene más arrugas, es diferente, pero lo mejor es que es más segura de sí misma que antes”, parafraseó su obra literaria la maestra, Norma Gutiérrez, autora del libro La Vida Después de los 60, al hablar para tiempo.com.mx y puentelibre.mx.

Con una experiencia de 30 años en la Sección Editorial de El Heraldo donde escribía su columna, Cuestión de Actitud, la normalista, que esta tarde presenta su cuarto libro en conocido centro social, enfocó su energía a los adultos mayores que en muchos casos pierden sus deseos de vivir y se derrumban en casa.

Madre de dos hijos, Juan Ramón Flores y Norma Dalila Flores, la profesora Gutiérrez González se mostró convencida en que su obra no es exclusiva para los adultos, sino que busca captar la atención de los jóvenes para que se hagan más sensibles sobre la situación que viven sus padres y abuelos.

Se mostró preocupada de que ya muchas personas a los 50 años se estén definiendo como adultos mayores, cuando la expectativa de vida se ha incrementado en los últimos años y, ¿entonces en donde quedamos los que rebasamos los 70 años?, se preguntó.

La entrevistada de la semana comenzó la conversación así:

Mi nombre es Norma Gutiérrez González, cuando era soltera, y Norma Gutiérrez de Flores ya de casada con Ramón Erasmo Flores.

Soy chihuahuense ciento por ciento, originaria de esta capital y creo que aquí moriré, aquí hice a mi familia…

Somos de la colonia Santa Rosa, llegué de tres meses y radiqué en esta casa, -ahora acondicionada como oficinas, ubicada por la Avenida Independencia-, hasta que me casé.

Mi esposo es maestro jubilado de la Escuela Normal del Estado y entre los dos, les brindamos a nuestros hijos un ambiente familiar de unión y armonía.

Tuve dos hijos: Juan Ramón Flores y Norma Dalila Flores, mis padres son chihuahuenses, mi madre, Guadalupe González Martínez y mi padre, Antonio Gutiérrez Aizpuru.

El jardín de niños lo hice en el Parque Lerdo, de esta casa son cerca de 10 cuadras y la primaria en El Palmore.

Para la secundaria me decidí entrar a la Escuela Normal del Estado a los 12 años de edad y ahí cursé la secundaria y la carrera magisterial que era a nivel de técnico.

Asistí a la Normal cuando la habían cambiado frente al Aeropuerto de Chihuahua que en ese entonces estaba en el cruce de la calle Pascual Orozco y avenida Universidad.

Actualmente es la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Chihuahua, Profesor Luis Urías Balderraín que se encuentra en la Junta de los Ríos.

Es la misma institución en un edificio moderno, con el nivel de licenciatura que requiere de bachillerato previo a la carrera docente.

Terminé de estudiar mi carrera a los 18 años y egresé como maestra de primaria, me ubicaron en la Escuela Modelo de las avenidas Ocampo y 20 de Noviembre.

Me asignaron el cuarto grado y recuerdo que también estaba la Escuela Industrial para Señoritas.

Seguí estudiando en la Normal Superior para mejorar el salario y poder impartir clases en las escuelas secundarias de nuestra ciudad.

Por el hecho de que mi esposo realizaba sus estudios en la Normal Superior de la Ciudad de México tuve que interrumpir mis estudios un año.

Me apliqué y entre México y Chihuahua logré culminar con la Normal Superior ya que nunca he dejado de estudiar como toda maestra apasionada de la docencia.

La Escuela Normal del Estado ofrecía cursos de mejoramiento profesional que dieron píe a la creación de la Universidad Pedagógica Nacional.

Mi equipo fue el primero que presentó el examen de titulación en la UPN y en 1978 egresé como licenciada en educación preescolar y primaria.

Enseguida realicé la maestría en educción en la Universidad Pedagógica Nacional.

¿Cómo empezó a escribir libros?

Todo comenzó por una invitación que me hizo el Sindicato de Trabajadores de la Educación para que participara en el Heraldo de Chihuahua en la sección de cartas al director o mediante colaboraciones de editoriales.

El director de ese periódico era José Luis Muñoz y a través de su padre, del mismo nombre, quien era comandante en Transito del Estado, logramos que me publicaran las primeras colaboraciones.

Desde 1984 que comencé y dure 30 años estuve escribiendo un editorial cada semana con el nombre de Cuestión de Actitud.

Este trabajo me dio muchas satisfacciones porque los padres de mis alumnos y hasta desconocidos me identificaban por lo que escribía.

Se me facilitó tratar temas de educación o de formación, pero naturalmente me enfocaba en la familia.

Es muy emocionante escribir en la intimidad de nuestro escritorio y sin saber quienes nos vayan a leer, que te lo comenten otras personas es maravilloso.

Escribir es una disciplina, es ir avanzando en el estilo que se va adoptando, sientes cada entrega que escribes mejor, que te vas mejorando y corrigiendo.

Me fijé como meta que fuera justamente mi retiro en 2014 para que sumaran 30 años y en la actualidad he acudido a colaborar a diferentes medios de comunicación.

Mi colaboración ha sido principalmente en tres medios radiofónicos…

Sigo siendo parte de la Asociación de Editorialistas cuyo presidente es Carlos González, el secretario Alejandro Rueda, Pablo Bernach, Carlos Riojas, Idelfonso Chávez y Antonio Gutiérrez entre otros, que nos reunimos cuando menos una vez al mes.

¿De qué trata su primer libro?

Me inspiré en el doctor Miguel Ángel Orozco Deza que publicó un libro cuando era embajador sobre sus artículos publicados en los medios de comunicación.

Coincidió en que hubo la facilidad en el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación para quienes quisiéramos publicar libros, presentáramos proyectos.

Se me dio todo en charola de plata ya que tenía mucho material que había producido para los editoriales de El Heraldo.

Entonces seleccioné aquellos que trataban de alguna manera sobre la comunidad educativa y la formación de los padres, con la escuela, de gobierno, y procuré ubicarlos por capítulos.

La intención en el año de 1999 era que la persona que lo leyera se diera cuenta que como en todos los ámbitos, en la educación, todos necesitamos de todos para que mejore su calidad.

¿Los siguientes libros cómo lo planteó?

Estaba trabajando mucho con el tema de la democracia y al mismo tiempo a pesar de que me encontraba jubilada seguía con grupos, por lo que en coordinación con el Instituto Estatal Electoral, presenté mi libro que es el único que está agotado y que se llama, Formación Democrática en el Nivel Medio Superior.

Siento que el grupo estudiantil más incomprendido es el que cursa su bachillerato, ya que dentro de la sociedad no los atendemos y esa responsabilidad es de todos.

Estuve trabajando con muchachos de dos escuelas preparatorias y después de hacer mis comparativos, cuadros y demás, supe que maestros, padres de familia y en general, cuando son estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, les damos atención especial.

Sin embargo que cuando llegan a la educación media superior entre que no sabemos cómo tratarlos o dirigirnos a ellos y en su rebeldía natural, suponemos que su formación ha quedado terminada y no necesitan ser guiados.

En mis hipótesis sostengo que los descuidamos a un paso de convertirse en actores de nuestra democracia dado que empezarán a votar y no les damos continuidad en su cultura cívica.

Mientras que los padres pagan cursos de todo tipo a los niños y adolecentes, a los jóvenes ya no se les atiende en esta etapa de su crecimiento y transición.

Los muchachos de prepa quedan abandonados por el hogar y por sus maestros y desafortunadamente a un paso de volverse ciudadanos.

Tal vez eso despertó interés en el IEE y envió mi libro a sus delegaciones para capacitación, dado que en sus páginas presento sugerencias de cómo trabajar con los jóvenes en materia de participación ciudadana.

El vocal presidente del IEE de ese tiempo era el Dr Fernando Herrera.

Debido a que no me puedo quedar quieta, me inspiró seguir con mi tercer libro la vena romántica que traigo adentro, mi esposo me dice que necesito tener una actividad determinada y objetivos definidos para estar en tranquila.

A pesar de que dejé de trabajar con horario, no me gusta sentarme a ver la televisión y decidí reunir mis poemas y editarlos.

Muy al estilo romántico lo puse en tinta azul con las fotografías que me gustaban y me llenaban, estoy en alguna de las fotos, y Enrique Venegas me hizo la portada y algunas viñetas.

Le indique que requería una imagen en azul con amarillo, fue todo lo que le dije y pareciera que me hizo un dibujo a mí, me sentí  identificada.

¿Tenemos mala cultura de lectura?

Definitivamente, y no sólo somos malos lectores, sino que hay muy poco apoyo para quienes decidimos publicar libros.

Pareciera que la gente gusta de otros tipos de libros y de temas que no son necesariamente los que hacemos los escritores locales…

Eso no me detiene y estoy por presentar hoy sábado mi cuarto libro…

Pero antes quiero comentar que en el libro de poemas le puse música a varios trabajos y también cuento con un Disco Compacto.

Me gusta la música romántica y le pedí a Héctor Madrid, quien es un joven músico, que se preparara un tema para uno de los poemas en la presentación de mi compilación.

Le sugerí que lo hiciera como un bolero romántico y me gustó tanto que le pedí que completara un CD con música para otros 12 poemas.

Aprendiendo a vivir después de los 60…

Hoy por la tarde presento mi cuarto libro que se llama, Aprendiendo a Vivir Después de los 60, en un conocido Centro Social.

Aunque se escuche rara la cantidad de años, 60, espero que la gente que lo lea, encuentre en este librito ligero de poco más de 100 páginas, la motivación de que quienes ya pasamos esa edad tenemos todavía muchas cosas que hacer.

Que pese a la tendencia social, se deje de encasillar a la gente mayor, de quitarles su derecho a opinar y se acabe la intolerancia por las carencias propias de su edad.

Creo que debemos fomentar los grupos de adultos tanto en mujeres como en hombres, para que se comuniquen y sepan que no están mal, que solamente requieren apoyarse.

Tengo 27 años de jubilada, ando por los 70 años y mientras que unos son joviales y les gusta seguir siendo participativos, hay otros que ya no salen ni a la calle.

Caen en círculos viciosos cuando en su actitud está en hacer provechoso vivir después de los 60 años.

Somos los mismo, tanto el que pasa de 70 años como el que llegó a 60, tenemos los mismos problemas, sólo lo que nos diferencía es el poder levantarse para participar activamente en la vida de nuestra sociedad.

Esta comprobada la relación que hay en los enfermos de algún tipo de cáncer con las depresiones que debemos erradicar.

Eso intento realizar con el libro que hoy presento, no busco motivación laboral sino de tipo personal.

Anita Néder, una de las presentadoras, tiene muchos conocimientos aplicados en materia de literatura.

Ella menciona que debe analizarse al escritor sobre, ¿cual palabra usó al principio y cual al final?

Ella me dice que cerrar con pensamientos de alto contenido espiritual y preocuparnos no sólo por uno mismo sino por los demás, es vital para seguir viviendo con una buena calidad de vida.

Las personas mayores de 60 tienen mucho que hacer, mucho que dar pero todo está en su decisión, en su interior, pido que se den a la tarea de buscarlo.

No se trata de edad sino de actitud, me dirijo también a los jóvenes, el libro puede ser leído por quienes tienen desde 18 hasta los que tengan 100 años.

Tengo la esperanza de que los muchachos lo lean y me den algo de razón.

Mis otros dos presentadores son de lujo también:

Está Olga Leticia Moreno, quien tiene un gran perfil como periodista y ha identificado en su momento de Organizaciones de la Sociedad Civil.

Así como Raúl Sánchez Trillo, directivo de la Universidad Autónoma de Chihuahua quien fue mi alumno en el primer grupo de cuarto año, que como maestra me dieron en la Escuela Primaria Modelo.

La anécdota:

Cuando nuestros hijos Juan Ramón y Norma Dalila estaban pequeños, mi esposo y yo los involucrábamos en las decisiones de la familia donde pudieran opinar.

Cuando íbamos a salir de vacaciones les pedíamos sus propuestas, de tal manera que mi hija Norma al saber que escribía el libro sobre la formación democrática en los jóvenes, consideró que nosotros siempre los habíamos tomado en cuenta.

En el caso de Juan Ramón Flores, su característica principal es que siempre ha sido un gran lector y creo que la herencia es genética y de mi madre, ya que ella leía siempre y le fascinaba la historia.

El cuento:

Vemos con tristeza que a los seres humanos se nos va tornando difícil la vida, sobre todo a las mujeres cuando pasamos de cierta edad.

Que pese a que mientras crece la expectativa de vida, se están autonombrando viejos adultos de 50 años…

Entonces es cuando digo, si eso hacen ellos, ¿a dónde nos están mandando a los que ya pasamos de 60 años?

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