Padece ciudad islas de calor; sin árboles sube temperatura: Daniel Rey🎦
Daniel Alfonso Rey Lara, ingeniero en Desarrollo Territorial de la UACH, realizó estudio que constató la existencia de islas de calor, es decir, zonas de la ciudad con temperaturas más altas de lo regular, especialmente en el oriente y sur.
Por: Redacción 26 Junio 2026 17 53
El investigador contó para tiempo.com.mx que detectó temperaturas de hasta 42 o 43 grados en Punta Oriente, siendo la zona más calurosa, debido a la cantidad de terrenos baldíos, calles sin pavimentar y falta de árboles.
Daniel Alfonso Rey Lara es ingeniero en Desarrollo Territorial (IDT) de la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas de la UACH. Recientemente concluyó su estudio “Evaluación de la vulnerabilidad climática asociada al estrés térmico urbano en la ciudad de Chihuahua”, publicado el 23 de junio.
La ciudad de Chihuahua no enfrenta el calor de la misma manera en todos sus sectores: mientras algunas zonas cuentan con vegetación y espacios que ayudan a mitigar las altas temperaturas, otras padecen islas de calor provocadas por la falta de árboles, terrenos baldíos, suelo desnudo, terracería y carencias urbanas.
Advierte que niños, adultos mayores, personas con discapacidad y familias en viviendas con carencias son más vulnerables.
Desarrollo urbano propicia más calor
La investigación, que tardó entre cuatro y casi cinco meses en desarrollarse, inició como un análisis sobre islas térmicas en la ciudad, con el objetivo de identificar dónde se concentra más calor. Posteriormente, incorporó datos censales del INEGI 2020 para ubicar a los grupos poblacionales más vulnerables ante las altas temperaturas.
“No es solamente un efecto climático, sino también un efecto de cómo está compuesto el tejido urbano”, señaló Daniel Rey, al explicar que la forma de la ciudad, sus calles, avenidas, manzanas, materiales y espacios sin vegetación influyen directamente en la manera en que se percibe y se acumula el calor.
Uno de los principales hallazgos se ubica en Punta Oriente, especialmente en el sector alrededor del Cedipol Punta Oriente, donde el estudio detectó temperaturas de entre 37 y 42 o 43 grados durante la temporada de calor.
En asfalto, 37 grados. En terracería, 40 grados
De acuerdo con el investigador, el problema no se limita al clima natural de Chihuahua, sino a la manera en que ha crecido la ciudad.
En zonas con asfalto o concreto se pueden registrar temperaturas de 37 o 38 grados, pero en terrenos con suelo desnudo o terracería se puede llegar a más de 40 grados.
“Aparte del concreto y del asfalto, lo que viene siendo el suelo desnudo o la terracería aumenta más la temperatura”, indicó.
Daniel Rey explicó que Punta Oriente está rodeado de terrenos baldíos, lo que contribuye a elevar la temperatura en esa zona. Por ello, planteó que estos espacios pueden ser considerados como puntos de intervención para reducir riesgos urbanos y climáticos.
“Tal vez no se va a ocupar para una vivienda, pero puede ser para un área verde, una recreativa, parques, algo más adecuado para que no esté funcionando como una amenaza para la sociedad”, expresó.
La principal conclusión del estudio es que la temperatura en Chihuahua no es homogénea. Hay sectores donde el calor se siente con mayor intensidad, especialmente por la falta de vegetación, la presencia de terrenos baldíos y las condiciones sociales de la población que habita esas zonas.
“La temperatura no va a ser general para todos; hay lugares en donde se va a sentir más y en donde se va a sentir menos”, advirtió.
Punta Oriente la zona más calurosa; Cerro Grande, la segunda
Además de Punta Oriente, el estudio identificó condiciones de alto estrés térmico en la zona de Cerro Grande y, en general, en el sur de la ciudad, donde hay menor desarrollo urbano, calles con terracería, falta de pavimentación y carencias de infraestructura.
El análisis también tomó en cuenta a los grupos más vulnerables frente al calor extremo: niñas y niños de 0 a 5 años, personas de 65 años y más, y personas con algún tipo de discapacidad.
A ello se suman condiciones de vivienda que agravan el riesgo, como casas con piso de tierra, sin servicio de agua o sin electricidad, donde las familias enfrentan el calor sin las mismas posibilidades de mitigación que otros sectores.
“Aunque nosotros estamos aquí muy a gusto con un aire acondicionado, hay viviendas que tienen piso de tierra, que no tienen servicio de agua o electricidad, y son personas que tienen que soportar el calor cuando están en su casa”, señaló.
Por eso, el investigador subrayó que el calor no afecta igual a toda la población.
“No a todos nos afecta el calor de la misma manera”, dijo, al advertir que las altas temperaturas pueden representar un riesgo mayor para personas adultas mayores y otros grupos vulnerables, especialmente por la posibilidad de golpes de calor.
Más árboles. Los humanos podemos cambiar entorno
Frente a este panorama, Daniel Rey planteó que la primera respuesta urbana debe ser aumentar la vegetación dentro de la ciudad, especialmente en calles, parques y zonas habitacionales donde actualmente domina el concreto, el asfalto o la terracería.
“Hay algo que no podemos cambiar exactamente así como tal, que es el clima; no podemos decir: ‘ahora que haga menos calor’, pero en cuestiones urbanas sí podemos cambiar”, afirmó.
En ese sentido, señaló que no basta con que haya vegetación cercana a arroyos o en zonas aisladas, sino que debe incorporarse dentro del tejido urbano para que funcione como una verdadera medida de mitigación.
“Mientras no se tenga mayor vegetación, la temperatura va a seguir aumentando”, advirtió.
El investigador también explicó que la sombra de un árbol sí puede generar una diferencia importante para las personas, aunque no necesariamente de 15 grados, como suele difundirse en algunas publicaciones sin sustento. Estimó que puede reducir entre tres y cuatro grados, una diferencia significativa cuando la ciudad alcanza temperaturas cercanas a los 40 grados.
“No es lo mismo estar en la sombra de un árbol que estar en la calle sintiendo todo el calor que emanan el concreto y el asfalto”, comentó.
Deportiva, el ejemplo
Como contraste, mencionó que espacios como la Ciudad Deportiva funcionan como refugios térmicos por su vegetación. Aunque ahí también se siente calor, las temperaturas pueden rondar los 35 o 36 grados, por debajo de las zonas con mayor exposición.
Daniel Rey sostuvo que el estudio debe servir como punto de partida para tomar decisiones públicas con datos concretos, definir dónde se necesita más vegetación y evitar que la ciudad espere a otra semana de calor extremo para actuar.
“El estudio quiere hacer ver que hay población más vulnerable, que en estos momentos puede estar en su casa pasando demasiado calor”, expresó.
Finalmente, manifestó su disposición a colaborar con otras personas e instituciones para ampliar el alcance de la investigación y convertir los hallazgos en propuestas urbanas más precisas.
“Estoy abierto a participar con otras personas para aumentar el alcance de este estudio, saber exactamente qué podemos hacer, qué proponer y, sobre todo, dónde proponerlo”, concluyó.
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