Posverdad
*“No va”: el PAN cierra la puerta a las alianzas... y deja fríos a Daniela y Álex
*Trump elogia, amenaza y obliga a afinar el Gabinete
Por: Redacción 24 Octubre 2025 06 58
Aunque en Chihuahua Daniela Álvarez y Álex Domínguez ya se habían guiñado el ojo con la idea de repetir alianza entre PAN y PRI rumbo al 2027, desde el centro del país llegó el balde de agua fría: “No habrá alianzas”, sentenció el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera.
El mensaje fue contundente y con destinatario específico. “Las decisiones de alianzas estatutariamente son decisiones de la directiva nacional del PAN, punto. Y ya también que me escuche quien me tenga que escuchar”, lanzó con tono de advertencia. En pocas palabras, ni se muevan.
El golpe retumba fuerte en Chihuahua, donde las dirigencias locales del PAN y el PRI habían dejado correr la idea de una alianza “por la gobernabilidad”, especialmente pensando en 2027, cuando estarán en juego la Gubernatura, el Congreso y las alcaldías.
La declaración nacional dinamita, al menos por ahora, esa estrategia que en el estado sonaba más a pragmatismo que a romanticismo político.
Romero Herrera, que ha insistido en “reconstruir al PAN desde su identidad”, busca cortar de tajo los experimentos locales que diluyen al partido en acuerdos circunstanciales. Pero el mensaje también tiene lectura interna: blindar la dirigencia nacional frente a los panistas que negocian en corto con el PRI para asegurar posiciones y candidaturas.
En la grilla, el aviso tiene doble filo: mientras los panistas cierran filas y se reagrupan como “oposición pura”, los priistas quedan huérfanos de estrategia y los morenistas observan el divorcio con una sonrisa.
Porque en política, cuando desde el centro dicen “no va”, lo que realmente están diciendo es: “ya estamos pensando en otra jugada”.
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Donald Trump lo hizo otra vez: elogió a la presidenta Claudia Sheinbaum y, a la vez, lanzó un discurso de guerra que pone a la relación bilateral en terreno de alta tensión.
Desde la Casa Blanca sostuvo que “México está dirigido por los cárteles” y dejó flores para la mandataria; pero el perfume venía con pólvora. El mensaje no es gratuito: combina legitimación personal con la justificación de medidas cada vez más agresivas contra el crimen organizado.
La Casa Blanca ya no se queda en palabras. En los últimos meses Estados Unidos ha llevado a cabo ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico y ha acelerado la ruta de designaciones y herramientas legales (incluyendo la calificación de ciertos cárteles como organizaciones terroristas).
Ese operativo de presión exterior ahora viene acompañado de declaraciones que rozan la amenaza explícita: “vamos por tierra”, “los vamos a matar”. No es solo retórica dura: es la fórmula para legitimar acciones unilaterales que complican el tablero de soberanía.
En respuesta, el gobierno mexicano no puede responder con tuits. La coordinación del Gabinete de Seguridad —que en la práctica coordina Omar García Harfuch bajo la conducción presidencial— se volvió la pieza central para gestionar dos objetivos simultáneos: mantener la cooperación con Washington (sin ceder soberanía) y, al mismo tiempo, blindar la narrativa interna de autoridad estatal.
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