Posverdad
*Ni la grilla, ni la burocracia frenó el grito: Cruz Pérez Cuéllar asegura que el 15 de septiembre en la Megabandera.
*Se calienta la cancha política del deporte en Juárez: Palmita llega como delegado estatal y pone en la mira a Juan Escalante.
Por: Redacción 11 Septiembre 2025 07 22
El pulso político de las fiestas patrias en Juárez se convirtió en un nuevo capítulo de tensión entre el municipio y la Federación. La clausura de la infraestructura en la Megabandera por parte de la Profepa fue leída como un manotazo federal frente a un alcalde que busca mostrar músculo político en plena víspera del 2027. Pérez Cuéllar respondió con un mensaje de firmeza: habrá Grito, sea en la Megabandera o en otro sitio.
El detalle no es menor. Para Cruz, la Megabandera es más que un espacio simbólico: es la vitrina desde donde pretende proyectar a Juárez como epicentro político y social de Chihuahua.
El Grito es un ritual cívico, sí, pero también una plataforma política. En el 2024, Cruz mostró que sabe llenar plazas; en 2025, con el 2027 a la vista, quiere consolidar la imagen de líder capaz de convocar y de plantarse frente a la Federación. La Profepa, con su clausura, le dio a Cruz el ingrediente que faltaba: el discurso del alcalde que “no se dobla” y que está dispuesto a buscar alternativas para que la fiesta no se apague.
Mientras tanto, en Morena, la lectura es clara: Cruz necesita demostrar que puede sortear obstáculos y seguir sumando a su narrativa de “Juárez primero”.
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La designación de Enrique González “Palmita” como delegado del Instituto Chihuahuense del Deporte en Ciudad Juárez no es una jugada menor. Detrás de la foto de bienvenida al exbasquetbolista se esconde un movimiento que reconfigura las piezas en la relación entre el Gobierno del Estado y el Municipio. Si algo queda claro es que Juan Escalante, actual director del Instituto Municipal del Deporte, tendrá que redoblar el paso: a partir de ahora tiene frente a sí un contrapeso de peso completo.
Palmita no llega como improvisado ni como cuota política cualquiera. Hablamos de un referente del basquetbol mexicano, capitán de la selección nacional por más de una década y con reconocimiento dentro y fuera de Chihuahua.
Su perfil lo coloca como un delegado con legitimidad deportiva, pero también con un capital político que, en el contexto de las pugnas locales, puede ser utilizado para fortalecer la presencia estatal en la frontera.
El choque de trenes está cantado: mientras Escalante responde al proyecto del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, Palmita será la voz del gobierno de Maru Campos en el ámbito deportivo. Con la proximidad del 2027, cada torneo, cada inauguración y cada apoyo a equipos o ligas puede convertirse en un escenario político donde se mida músculo y se proyecte liderazgo.
Lo interesante será ver si este “partido” se juega en la cancha de la coordinación o en la de la confrontación. El deporte, que debería unir, podría terminar siendo un nuevo campo de batalla en la disputa por la narrativa de quién atiende y respalda más a la juventud juarense. Y en esa disputa, tanto Escalante como Palmita saben que no solo está en juego el deporte, sino también la proyección política de sus jefes inmediatos.
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