Las autoridades tomaron custodia de 29 individuos extraditados desde México, quienes enfrentan cargos en distintos distritos del país por delitos como crimen organizado, narcotráfico, homicidio, posesión ilegal de armas, lavado de dinero y otros ilícitos.
Entre los detenidos se encuentran líderes y miembros de cárteles designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras, incluidos el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel del Noreste, La Nueva Familia Michoacana y el Cártel del Golfo. Se les acusa de traficar grandes cantidades de cocaína, metanfetamina, fentanilo y heroína hacia Estados Unidos, además de estar involucrados en actos de violencia.
Uno de los nombres más destacados en la lista de extraditados es Rafael Caro Quintero, señalado por el asesinato del agente de la DEA Enrique "Kiki" Camarena en 1985. La DEA consideró su captura como un logro significativo y un mensaje claro para los líderes del narcotráfico.
La Fiscal General Pamela Bondi reafirmó el compromiso del Departamento de Justicia de combatir a estas organizaciones, destacando que serán procesados con todo el peso de la ley. Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, aseguró que las agencias de seguridad trabajarán incansablemente para llevar ante la justicia a los responsables de estos crímenes.
Las extradiciones responden a solicitudes previas de Estados Unidos, atendidas bajo la actual administración en cumplimiento de directrices ejecutivas que buscan la eliminación de los cárteles.
Fiscales federales evaluarán la posibilidad de aplicar cargos adicionales de terrorismo y, en ciertos casos, la pena de muerte conforme a la legislación vigente.