Esto dijo Marianne Gonzaga a un año del ataque a Valentina Gilabert
A un año de que se diera a conocer que Marianne Gonzaga apuñaló a Valentina Gilabert, la creadora de contenido reflexionó sobre lo sucedido y destacó que ese es el día que más enseñanzas le ha dejado.
Por: Redacción 05 Febrero 2026 15 10
Marianne Gonzaga recordó con un polémico post, el ataque contra Valentina Gilabert en el que la dejó malherida tras apuñalarla en distintas ocasiones.

En un escrito, la creadora de contenido aseguró que aquel día es el que más enseñanzas le ha dejado, aceptó que tuvo errores y que las consecuencias fueron reales, además de que aseguró tuvo que madurar para cambiar y mejorar.
Fue en sus historias que compartió el siguiente mensaje:
Hoy hace un año fue el día más fuerte e impactante de toda mi vida.
No porque el mundo me haya pasado por encima, sino porque yo misma crucé una línea que jamás pensé cruzar.
Aprendí que la vida no siempre avisa, que los golpes más duros llegan sin permiso y que no todo lo que duele es injusto, aunque lo parezca. Aprendí que perder el control es aterrador, pero que rendirse lo es aún más. Aprendí que no siempre podemos elegir lo que nos pasa, pero sí la fuerza con la que decidimos levantarnos.
Hace un año tomé decisiones desde el dolor, desde el descontrol, desde un lugar oscuro que hoy puedo reconocer con claridad. No fue un día fácil de aceptar, ni de entender, ni mucho menos de justificar. Fue un día que me obligó a mirarme de frente, sin excusas, sin historias cómodas.
No hablo de orgullo ni de justificación. Hablo de responsabilidad. De aceptar que fui yo, que pasó por mí, y que las consecuencias fueron reales. Fue darme enfrente al peso de mis actos y al impacto que pudieron tener cuando no sabemos manejar lo que sentimos.
Fue el día que más me enseñó en toda mi vida.
Aprendí que el dolor no gestionado se convierte en violencia.
Que el miedo, la ira y la desesperación, cuando se reprimen, buscan salir de la peor forma.
Aprendí que perder el control no te define para siempre, pero no hacerte cargo de eso sí.
Ese día no solo cambió mi historia, cambió mi manera de verme. Me obligó a crecer, a hacerme preguntas incómodas, a trabajar en mí desde un lugar que es bonito y difícil, pero sí necesario.
No me rompí para quedarme rota.
Me rompí para entenderme.
Hoy, un año después, no miro atrás con negación o autoengaño. Miro atrás con conciencia. Con la certeza de que ese error no es quien soy, pero sí es parte de quien me formó. De que asumir lo que hice fue el primer paso para no repetirlo jamás.
Hoy honro el aprendizaje, no el acto.
Honro la evolución, no el impulso.
Honro a la mujer que decidió hacerse responsable y cambiar, aunque doliera.
Porque crecer también es aceptar cuando fallamos.
Y sanar empieza cuando dejamos de huir.
Las Más Leídas