Muévete... solo ir al gym 2 horas no compensa todo un día sentados🎦
Una vida sedentaria no se compensa con dos horas de gimnasio al día y la mejor forma de solucionarlo es incluir pequeños esfuerzos de activación física como subir escaleras, levantarse en el trabajo vez en cuando o estacionarse más lejos, explicó Estefanía Quintana Mendías, doctora en Ciencias de la Cultura Física de la UACH.
Por: Redacción 30 Julio 2026 16 58
El ejercicio más efectivo no necesariamente es el más intenso ni el que está de moda, sino aquel que una persona disfruta, puede adaptar a su vida diaria y logra mantener durante varios años, explicó la doctora Estefanía Quintana Mendías para tiempo.com.mx.
La especialista es doctora en Ciencias de la Cultura Física, integrante de la Facultad de Ciencias de la Cultura Física e investigadora nacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), dentro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), Nivel Candidata.
Ha realizado programas de ejercicio para mujeres con cáncer en el Campus II de la UACH para mejorar su calidad de vida y la manera en la que enfrentan la enfermedad. Ahora trabajará con un grupo de control de mujeres que no tienen el padecimiento y habló en la entrevista de la importancia de una actividad física con planeación y acompañamiento, pues no basta con recibir una recomendación general.
“No es nada más caminar 30 minutos; tiene su chiste cómo hacerlo, cuánto y cuándo”, explicó la investigadora al destacar que cada programa debe considerar las condiciones, capacidades y necesidades de la persona.
El ejercicio que les guste y que puedan hacer
Quintana Mendías recomendó no dejarse llevar únicamente por las tendencias de redes sociales ni adoptar rutinas difíciles de mantener. Un programa puede ser completo y estar bien diseñado, pero tendrá pocos beneficios si se abandona después de una semana.
Más que buscar la rutina perfecta, planteó, cada persona debe analizar cuánto tiempo tiene disponible, cuáles actividades disfruta y qué tipo de ejercicio puede incorporar de manera permanente.
El ejercicio más útil es aquel que puede sostenerse en el tiempo, aunque se realice en periodos más breves. Incluso media hora por la mañana y algunos minutos por la noche pueden ser una mejor alternativa que imponerse una rutina incompatible con el trabajo y las responsabilidades diarias.
“Dense la oportunidad de encontrar el ejercicio físico que les guste y que puedan adaptar a su vida”, invitó.
La actividad de fuerza tampoco requiere necesariamente acudir a un gimnasio o levantar mancuernas. Puede practicarse mediante pilates, ejercicios con el peso corporal y otras alternativas que se ajusten a los gustos y posibilidades de cada persona.
Cardio y fuerza no compiten
La doctora advirtió sobre contenidos en redes sociales que presentan al entrenamiento de fuerza como un sustituto del ejercicio cardiovascular.
“No se trata de reemplazar el cardio, sino de poner el ejercicio de fuerza al mismo nivel”, afirmó.
Los dos componentes son importantes: el ejercicio aerobio contribuye a mejorar la capacidad cardiovascular, mientras que la fuerza permite conservar y desarrollar la masa muscular.
“A partir de los 30 años vas perdiendo masa muscular. ¿Qué es lo que te mueve? Tu masa muscular”, expuso Quintana Mendías.
Por ello, recomendó integrar ambos tipos de actividad en los programas de ejercicio, de acuerdo con la condición física, edad y necesidades de cada persona.
Dos horas de gimnasio no eliminan el sedentarismo
Estefanía Quintana Mendías también alertó que una persona puede hacer ejercicio diariamente y continuar teniendo una conducta sedentaria si permanece sentada durante la mayor parte del día.
“Si todo el día estás sentado, no dejas de ser sedentario aunque vayas a hacer ejercicio”, explicó.
Acudir dos horas al gimnasio no compensa automáticamente una jornada completa sin movimiento. Por ello, recomendó complementar el entrenamiento con acciones sencillas como utilizar las escaleras, caminar distancias cortas, estacionarse más lejos o levantarse periódicamente del escritorio.
Estas pausas permiten activar la circulación y evitar periodos prolongados de inactividad, especialmente entre quienes trabajan sentados durante ocho horas o más.
“No son suficientes esas dos horas de gimnasio para resarcir toda una vida sedentaria”, advirtió.
La investigadora recordó que incluso una cantidad pequeña de actividad física representa un avance para una persona inactiva y citó el mensaje de la Organización Mundial de la Salud.
“Hasta la OMS dice que algo es mejor que nada. Siempre, cualquier cosa que hagas es mejor que nada, pero el punto es ir mejorando”, expresó.
La meta, señaló, debe ser construir gradualmente un estilo de vida activo y no limitar el movimiento a una sola sesión diaria.
Beneficios físicos y psicológicos
La investigadora destacó que el ejercicio produce beneficios que van más allá de la pérdida de peso. Quienes participan en programas de actividad física reportan mayor energía, mejor estado de ánimo y cambios positivos en su salud.
“No es nada más algo físico, también es algo psicológico”, indicó.
También consideró que el peso por sí solo no permite evaluar los resultados de un programa, pues es necesario conocer los cambios en la composición corporal.
“Lo más importante no es solamente el peso, sino la composición corporal. Bajé diez kilos, pero ¿de qué?, ¿de grasa o de músculo?”, cuestionó.
El ejercicio también tiene particularidades en la salud de las mujeres debido a los cambios hormonales que se presentan durante la pubertad, el embarazo, la perimenopausia y la menopausia.
“El tema hormonal hace que en cada etapa de la vida tengamos diferentes necesidades”, explicó la doctora, quien destacó la relación de la actividad física con el metabolismo de los estrógenos y la progesterona.
Quintana Mendías invitó finalmente a las personas a comenzar con una actividad que disfruten y puedan incorporar gradualmente a su rutina.
“Denle la oportunidad un día, una semana, y verán que se quedan ahí”, reafirmó la investigadora.
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