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Chapo ordenó "limpiar" Ciudad Juárez; tenía cuarto de ejecuciones

El cuarto de ejecuciones - El Jaguar

El Jaguar, exjefe de sicarios de Joaquín El Chapo Guzmán, tenía un cuarto a prueba de sonido en Ciudad Juárez para ahí asesinar a los rivales del Cártel de Sinaloa .

08 Enero 2019
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Édgar Galván, quien era narcotraficante en El Paso, Texas, reveló durante el juicio del Chapo en Nueva York que Antonio Marrufo alias ‘El Jaguar’, jefe de sicarios del Cártel de Sinaloa, tenía un cuarto para cometer asesinatos.

El Chapo le dio la misión al Jaguar de la “limpieza” de Ciudad Juárez y de “matar a todos los contrarios”, dijo Galván, quien por su parte era traficante de armas de Estados Unidos hacia México.

Galván no conoció en persona a El Chapo pero sí conocía la casa de Ciudad Juárez diseñada para torturar y matar rivales del Cártel de Sinaloa.

De hecho Jaguar fue secuestrado una vez por el Cártel de Juárez, así que se unió el Cártel de Sinaloa para vengarse, y así lo hizo con los homicidios que cometieron en el cuarto de la muerte.

El Jaguar era de los líderes de “Gente Nueva” en el estado de Chihuahua, y sostenía guerra contra los Carrillos Fuentes en Juárez, según lo dicho en el juicio.

Al Jaguar lo extraditaron a Estados Unidos en el 2013.

 

La historia de Édgar Galván y El Jaguar.

Según relata The New York Times, Galván se divorció en El Paso en 2003, y a partir de ahí comenzó a “tomar malas decisiones”.

Hizo lo que muchos otros en una condición similar tal vez habrían hecho: buscar diversión. Para hacerlo, Galván rentó una casa del otro lado de la frontera mexicana en la ciudad hermana de  Juárez-El Paso, Chihuahua.

Se convirtió en “amigo para las fiestas”, dijo él, de Antonio Marrufo, un asesino siempre en busca de sangre conocido como Jaguar, quien poco después recibiría el encargo del Cártel de Sinaloa de limpiar Ciudad Juárez de sus rivales.

Cuatro años después de haber conocido a Jaguar, Galván comenzó a trabajar para él: tenía la tarea de recibir envíos de cocaína y marihuana mexicanas en casas de seguridad en El Paso y traficar armas hacia México.

Galván cumple condena de 24 años de cárcel por tráfico de drogas y armas, básicamente llevaba droga a Estados Unidos y armas a México.

Como prueba la Fiscalía también usó el decomiso de 40 rifles AK-47 en el 2010 en El Paso, pues el Cártel de Sinaloa necesitaba armas para combatir a La Línea.

Narra The New York Times que Galván dijo que le preocupaba trabajar para Marrufo, un hombre terriblemente violento. Relató al jurado cómo un día su empleador lo llevó a una casa en Ciudad Juárez que tenía una habitación con un piso con baldosas blancas que formaban una pendiente hacia el desagüe.

“Ahí mataba a las personas”, dijo Galván.

“Jaguar no es el tipo de persona que hace preguntas, da órdenes”, dijo.

 

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